Cómo se desarrolló
Suzanne Lenglen, de 26 años, y Helen Wills, de 20, habían construido récords casi invictos en Europa y América respectivamente, pero nunca se habían enfrentado. La noticia de que se medirían en la final de un pequeño club de la Riviera movilizó todo el sur de Francia. Las entradas se revendían a múltiplos del precio nominal; quienes no tenían asiento subían a tejados y árboles vecinos; la cobertura periodística superó cualquier evento deportivo femenino previo. Lenglen se llevó el primer set 6-3; el segundo se apretó. Con 6-5 y 40-15, un espectador gritó que un golpe de Wills era fuera; Lenglen se acercó a la red a por flores, creyendo el partido acabado… pero el juez no lo había anulado, el punto se repitió y el juego continuó. Wills ganó los dos siguientes juegos para ponerse 7-6; luego Lenglen cerró los dos últimos para el 8-6. Lenglen se derrumbó de agotamiento después. No volvieron a jugarse; Lenglen pasó a profesional ese mismo año y quedó expulsada para siempre del circuito amateur.
Por qué aún importa
El partido demostró que el deporte femenino podía ser un evento comercial internacional por sí solo. La prensa lo llamó el «partido del siglo»; el mercado negro de entradas y la cobertura global se convirtieron en plantilla de promoción del tenis. El salto profesional de Lenglen meses después expuso las contradicciones del amateurismo y entreabrió la puerta hacia la Era Open 42 años más tarde.